MIEDO AL COMPROMISO

Maiatza 23, 2007

MIEDO AL COMPROMISO Los jóvenes de hoy (una tercera parte de quienes tienen 30 años viven todavía en casa de sus progenitores) se lo piensan mucho antes de irse del hogar familiar. Y, todos en general, le damos mil vueltas a la cabeza antes de suscribir cualquier compromiso que suponga una atadura: hipotecarse comprando una vivienda, consolidar una relación sentimental, tener hijos, cambiar de lugar de residencia para acceder a un nuevo puesto de trabajo Este mundo de comodidades y seguridad en que vivimos nos ha hecho conservadores, recelosos ante el futuro y dubitativos, introspectivos y, lo que es peor, nos ha convertido en personas bastante inseguras y desconfiadas.

 Buena parte de esta situación se debe a la educación protectora y permisiva que los padres de las últimas generaciones han proporcionado a sus hijos. Esa sensación de bienestar a cambio de casi nada y con tan pocos límites y obligaciones, actúa como freno ante el cambio, al aumentar el nivel de prevención y exigencia ante las incertidumbres que generan los cambios estructurales. Sin duda, hay barreras objetivas ante las que apenas se puede intervenir, como la carestía de la vivienda o la escasez y baja remuneración del trabajo, que dificultan la toma de las decisiones relacionadas con la emancipación y el desarrollo personal. Pero hace sólo tres décadas, ni se vivía tan cómodamente ni la gente había tenido tanto tiempo (antes de la vida en pareja y de tener descendencia) para construirse a sí misma, para definir sus preferencias y su propio estilo de vida.

Crear una familia o irse de casa de los padres supone renuncias importantes, que pueden verse sobradamente compensadas una vez realizado el cambio pero que hacen que la gente se lo piense mucho antes de tomar la decisión.

 El miedo a las obligaciones y a perder independencia

Los problemas acostumbran a surgir incluso antes de que se llegue a la convivencia de la pareja: empieza a plantearse si es “el momento adecuado”, si se está “preparado para dar un paso tan importante”, si “no nos estaremos precipitando”. La vida en pareja entraña el riesgo al fracaso amoroso, además de un compromiso, una comunidad de objetivos, una necesidad de tolerancia, comprensión, cariño y atención permanente al otro, una mecánica de concesiones mutuas, una pérdida de libertad individual en la medida que deben alcanzarse consensos.

En suma, un conjunto de cambios que si se realizan espontáneamente y sin gran cálculo nos conducirán a nuevas circunstancias que iremos sobrellevando como mejor podamos, unas veces con optimismo y otras con la resignación y madurez de quien ha modificado su vida y asume las repercusiones de sus actos. Pero, cuando ante la expectativa del cambio, nos planteamos una y mil veces si no será más lo que perdemos que lo que ganamos y puede más el temor al fracaso que la expectativa ante lo bueno que está por venir, tenemos un problema.

Pero también, conforme se va madurando, muchos tienden a ser más realistas, comprensivos y generosos con los demás. Al conocernos mejor y al estar más familiarizados con los recovecos y limitaciones del ser humano, nos mostramos más tolerantes y abiertos. dddd402_1.jpg

AMAXOFOBIA

Maiatza 23, 2007

La amaxofobia no es otra cosa que el miedo a conducir, “resultado de un proceso en el que la persona percibe el tráfico como una amenaza, siente a los demás conductores como peligrosos y se siente incapaz de afrontar el reto de conducir”, explica Javier Díaz, psicólogo clínico, profesor de autoescuela. Como en otros trastornos fóbicos, la respuesta huida-evitación produce en la persona una sensación de alivio de la ansiedad, que se mantiene por refuerzo negativo.

Esta respuesta puede llegar a ser tan poderosa que se vive como la única para hacer frente al problema. Sin embargo, pese a tratarse de una fobia, “no se puede hablar de una fobia general, ya que no tiene carácter generalizado en la sociedad, como puede ser el miedo a volar”, explica Tomás Santa cecilia, psicólogo y director del departamento de Seguridad Vial del RACE, real Club Automovilístico de España.

Un estudio llevado a cabo recientemente por el Instituto MAPFRE de Seguridad Vial asegura que el 64% de las mujeres y el 36% de los varones conductores sufren esta patología que se manifiesta generalmente en forma de ansiedad y estrés.

“La mayoría de las mujeres que tienen fobia a la conducción tienen entre 30 y 40 años. Son conductoras habituales, usan el automóvil ocasionalmente en vías urbanas y sienten pánico a las autovías y autopistas”, detalla Javier Díaz, quien añade que también son propensas a sufrir estas crisis “las que llevan mucho tiempo sin ponerse al volante y que, por necesidades laborales o personales, tienen que volver a hacerlo”. En cuanto a los hombres, el 25% de los varones con amaxofobia tiene una edad media de 35 años.

No obstante, es importante no confundir el miedo con el respeto y tener en cuenta que es normal sentir un cierto temor a conducir, puesto que al salir a la carretera siempre se corre un cierto riesgo.

El problema surge cuando este miedo se lleva hasta la exageración. Según el estudio MAPFRE, “las mujeres son conscientes de situaciones en las que tienen miedo a conducir antes que los hombres”, pese a que en ellos es mucho más evidente la relación entre miedo a conducir y los accidentes de tráfico.

En los varones, haber sufrido o presenciado un accidente representa el 40% de las causas que les impiden volver a sentarse al volante, mientras que en ellas, sólo alcanza el 25%.

Además, los hombres sufren más en silencio esta fobia que las mujeres “sobre todo, porque conducir es un acto de virilidad y les avergüenza confesar que sienten miedo a coger un coche”, tal y como recoge el estudio. cccccccc2006813235613.jpg

AEROFOBIA: El Miedo a Volar

Maiatza 22, 2007

El temor de emprender un viaje en avión es muy común. Muchas personas refieren inquietud con relación a volar.

Encontramos aquellos a los que dicha perspectiva les produce una ligera inquietud, que normalmente se disipa luego del despegue (según diversas encuestas sólo un 5% de quienes vuelan lo hacen sin ningún tipo de temor o inquietud). En otros la preocupación es mayor, y suelen ayudarse con factores externos, tales como la presencia de un acompañante, o en muchos casos el consumo de medicamentos ansiolíticos antes de salir para el aeropuerto, con eventual refuerzo antes de embarcar.

Por último, están aquellos que presentan un temor de tal intensidad que anula por completo la posibilidad de un viaje de este tipo.Las limitaciones y dificultades que genera este trastorno pueden afectar diferentes áreas en la vida de una persona. Muchas veces, el viaje en avión aparece como una necesidad, ya sea por obligación laboral, etc.
Hay un grupo de personas en las que la fobia a volar está presente, pero al no presentar habitualmente la necesidad de viajar por dicha vía, podemos decir que el problema no genera deterioro en su calidad de vida. Claro que siempre está latente la posibilidad de que el momento llegue…
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 ¿Quiénes padecen este problema?

  • Una persona con una vida normal, que sólo presenta un miedo desproporcionado a volar. La sola idea puede generarle un estado de ansiedad con síntomas como palpitaciones, inquietud, desesperación, etc. En estos casos el diagnóstico suele ser el de Fobia Simple o Específica. El origen puede estar relacionado con haber vivido alguna situación de peligro real durante un vuelo, o bien haberse sentido fuertemente impresionado por la noticia o el relato directo de otra persona. También puede ocurrir en quien ha sido testigo de un accidente de avión.

Odontofobia

Maiatza 22, 2007

El miedo a los dentistas cada vez se está tomando más en serio y algunas voces prácticamente lo describen como un trastorno psicológico.

Se estima que entre el 10 y el 15 por ciento de la población experimenta ansiedad cuando tiene que acudir a un dentista, lo que puede inducirle a posponer o incluso cancelar su cita y esto suele tener efectos negativos sobre su salud bucodental.

¿Quiénes padecen más esta ansiedad?

Al menos dos tercios de las personas que padecen miedo al dentista reconocen que el origen de esta aprensión es consecuencia de una experiencia dramática anterior. No obstante, también hay casos de personas que admiten haberse sentido relajadas durante un cierto tiempo y luego han desarrollado el miedo a lo largo de un tratamiento e incluso hay casos de personas que sufren la fobia sin haber pasado nunca por la consulta del dentista.

Por lo general, suelen ser los niños los que más miedo pasan en la consulta del odontólogo. Debemos tener en cuenta que un niño, no es consciente de su problema bucal y no entiende porque esta visitando a esa señora o señor de bata blanca. En general, cualquier persona que haya tenido experiencias anteriores traumáticas o dolorosas, pueden padecer miedo.

¿Cómo hacer algo contra la odontofobia? 

Para ayudar a que lo superen, es importante que el dentista aprenda técnicas de comunicación y mantenga un ambiente relajado y agradable, potenciando la sinceridad y la comprensión de su paciente.

 Debe tener también en cuenta que cada persona tiene una percepción distinta del dolor, y lo que para unos puede ser un procedimiento inocuo y no doloroso, para otros puede ser muy molesto.

Es importante crear un ambiente familiar en el que se fomentan las visitas regulares al dentista y una actitud positiva hacia los cuidados dentales para evitar que en los más pequeños aparezca la fobia al dentista.

Maneras de aislar la ansiedad y el miedo al dentista:

Que intenten identificar de donde procede su miedo.

o    Pida al especialista que le explique los procedimientos que va a llevar a cabo. En ocasiones utilizamos señales de comunicación entre el paciente y el odontólogo, de modo que si el paciente, por ejemplo, desea descansar o parar el tratamiento levanta la mano izquierda, nosotros pararemos de inmediato.

 o     Deben elegir sus citas en momentos en los que no estén estresado por otros motivos. Si se siente tenso al sentarse en el sillón, intente técnicas de relajación tales como respirar rítmicamente o visualizar escenas relajantes. Puede distraerse también con la música ambiente o concentrándose en algún objeto de la habitación.

o    Que recuerden que el profesional es su amigo y quiere ayudarle. Utilice su ayuda para afrontar y vencer su miedo y no se avergüence de comentarlo con él. Pregunte cualquier duda que pueda tener.

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Listado de fobias- Letra A -

Maiatza 2, 2007

Ablutofobia: Miedo a bañarse o lavarse.

Acarofobia: Miedo a los ácaros y a otros parásitos.

Acerbofobia, acerofobia: Miedo a la acidez.

Acluofobia, escotofobia: Miedo a la oscuridad.

Acrofobia, altofobia, batofobia: Miedo a las alturas, a los lugares elevados.

Acusticofobia: Miedo a los sonidos, al ruido.

Aerofobia, ancraofobia: Miedo a las corrientes de aire y al viento.

Agateofobia: Miedo a la locura.

Agirofobia: Miedo a cruzar la calle.

Agorafobia: Miedo a las multitudes o a lugares abiertos.

Agrafobia: Miedo al abuso sexual.

Aicmofobia: Miedo a los objetos puntiagudos.

Ailurofobia, aelurofobia: Miedo a los gatos.

Albuminurofobia: Miedo a la albúmina en la orina.

Alectrofobia: Miedo a los pollos

Alodoxafobia: Miedo a emitir opiniones.

Algofobia, agliofobia: Miedo a experimentar dolor.

Amatofobia: Miedo al polvo.

Amaxofobia: Miedo a los vehículos, a encontrarse en un vehículo en movimiento.

Amnesifobia: Miedo a la amnesia.

Ambulofobia: Miedo a caminar.

Anablefobia: Miedo de mirar hacia arriba

.Androfobia: Miedo al hombre.

Anginofobia: Miedo a la estrechez.

Anglofobia: Miedo o aversión a Inglaterra, a los ingleses, o a cualquier cosa inglesa.

Anquilofobia: Miedo a la inmovilidad de una unión.

Antlofobia: Miedo a las inundaciones.

Antofobia: Miedo a las flores.

Antropofobia: Miedo a las personas; a los humanos.

Anuptafobia: Temor de permanecer solo.

Apeirofobia: Miedo al infinito.

Apifobia: Miedo a las abejas.

Apotemnofobia: Miedo de las personas con amputaciones en el cuerpo.

Aracnofobia: Miedo a las arañas.

Araquibutirofobia: Miedo a que la mantequilla de maní, o una sustancia parecida, se pegue en el paladar.

Aritmofobia: Miedo a los números.

Asimetrofobia: Miedo de las cosas asimétricas.

Astenofobia: Miedo a la debilidad; a desmayarse.

Astrafobia: Miedo a los destellos, truenos y relámpagos.

Astrofobia: Miedo del infinito, de las estrellas, del espacio celeste.

Atazagorafobia: Miedo de no ser considerado, de ser olvidado.

Ataxiofobia: Miedo a la ataxia, descoordinación muscular.

Ataxofobia: Miedo del desorden.

Atefobia: Miedo de la ruina.

Atiquifobia: Miedo al fracaso.

Atelofobia: Miedo a la imperfección.

Atomosofobia: Miedo de las explosiones nucleares.

Aulofobia: Miedo a las flautas.

Aurofobia: Miedo al oro.

Autofobia: Miedo a la soledad.

Autodisomofobia: Miedo a heder.

Autómatonofobia: Miedo a las representaciones de seres vivos o pensantes en cosas inanimadas, ej. estatuas de cera, muñecos de ventrílocuos, animales mecánicos o animatrónicos.B

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Trastornos de ansiedad

Maiatza 2, 2007

Ataques de pánico 

Se caracteriza por la aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos que se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros 10 (diez) minutos.

 En general, la crisis no dura más de una hora. Para que sea considerado un Ataque de Pánico debe presentar cuatro o más de los síntomas mencionados más arriba. Se considera una de las situaciones más penosas que puede experimentar una persona, ya que lo inunda el terror y el sentimiento de que algo horrible va a pasar y que no puede hacer nada para impedirlo.

Cuando una persona sufre continuos ataques de pánico y siente una fuerte y continua ansiedad por miedo a tener otro ataque, se dice que sufre un Trastorno de Pánico que se caracteriza por :

  • Crisis inesperadas y repetidas.
  • Inquietud y ansiedad por la posibilidad de más crisis.
  • Preocupación por las consecuencias de las crisis (locura, infarto, perder el control).
  • Cambios en el comportamiento que determinan un deterioro en la calidad de vida.  

CONSEQUENCIASA pesar de que el miedo típico de las personas que padecen un Ataque de Pánico es el de volverse loco o morirse de un infarto, no son estas las consecuencias posibles. El Trastorno de Pánico lleva generalmente a una disminución significativa de la calidad de vida de quien lo padece en ámbitos tales como: social, laboral, familiar, académico, etc.

El miedo a padecer una nueva crisis provoca en estas personas, restricciones en su vida, que generan una dependencia de familiares y amigos por miedo a estar solos en el momento de las crisis, un descenso marcado en la autoestima y puede favorecer la aparición de una depresión. Cuando alguien sufre Ataques de Pánico en determinadas situaciones, por ejemplo, mientras maneja, en un cine o restaurante, etc., el miedo a que se repitan lleva con frecuencia a evitar esas situaciones. Con el tiempo, esta persona irá restringiendo cada vez más su actividad, apareciendo como trastorno acompañante la agorafobia.

 Es frecuente también la dependencia a la medicación y al alcohol.

Otra consecuencia del Trastorno de Pánico es un incremento importante de consultas médicas antes de ser diagnosticado correctamente y la utilización de estudios complementarios de elevado costo. Afecta principalmente a gente joven , haciendo su aparición alrededor de los 25-27 años y afectando a dos mujeres por cada hombre. En Estados Unidos se calcula que cada año de cada 1000 personas 9 consultan por Ataque de Pánico.

Aracnofobia

Maiatza 2, 2007

 La aracnofobia es el miedo a las  arañas. Es de las más comunes, y posiblemente la fobia de animales más extendida. Las reacciones de los aracnofóbicos parecen irracionales a otras personas, e incluso al propio afectado. Procuran mantenerse alejados de cualquier sitio donde creen que habitan arañas, o donde has observado telas de araña. Si ven una de lejos, quizá no puedan entrar en la zona, aunque sea espaciosa, o al menos tendrán que hacer un esfuerzo para controlar su pánico, que se caracteriza por sudoración, respiración rápida, taquicardia y náusea. El miedo a las arañas puede determinar el lugar donde el fóbico decide vivir, o el sitio al que acudirá en vacaciones, y limitar los deportes o pasatiempos de los que puede disfrutar. Como la mayoría de las fobias, la aracnofobia se puede curar con tratamiento psicológico. Lo habitual es usar métodos que exponen gradualmente al fóbico al animal que le aterroriza, pero también se han propuesto sistemas de choque en los que la exposición es de gran intensidad y se reliza súbitamente.

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Agorafobia

Maiatza 1, 2007

AGORAFOBIA                     

Es el temor a encontrarse en lugares o situaciones donde escapar puede ser difícil o embarazoso, y donde, de presentarse una crisis, puede no disponerse de ayuda. En consecuencia se produce una evitación casi permanente de infinidad de situaciones tales como estar solo, dentro o fuera de casa, estar en sitios con mucha gente, viajar en transporte público, etc. Algunos ágora fóbicos pueden exponerse a estas situaciones sólo si están acompañados.

Consecuencias:

Aunque la gravedad de la ansiedad y la intensidad de la evitación pueden ser fluctuantes , éste es el más incapacitante de los trastornos fóbicos y algunas personas pueden llegar a quedar completamente confinadas en su casa. En ausencia de un tratamiento efectivo la agorafobia suele cronificarse. Este trastorno provoca una disminución marcada en la calidad de vida de quien lo padece, afectando sus posibilidades laborales , sociales y académicas. También afecta las relaciones familiares por el alto grado de dependencia que implica la necesidad de ser acompañados. La restricción que la agorafobia produce en la vida cotidiana, provoca un marcado descenso en la autoestima y puede favorecer la aparición de una depresión. La edad de comienzo más frecuente es la primera etapa de la vida adulta. En Estados Unidos se calcula que cada año de cada 1000 personas que consultan lo hacen por agorafobia 2,4.

TRATAMIENTO

La multiplicidad de síntomas que presentan estos trastornos, llevan a los pacientes a recorrer infructuosamente los consultorios de diversas especialidades sin obtener, en muchos casos, un diagnóstico correcto y por lo tanto, un tratamiento adecuado. En este tema hay un consenso (muy poco frecuente, nos atreveríamos a decir) entre psiquiatras, psicólogos y farmacólogos en que el tratamiento indicado para los Trastornos de Ansiedad es el que combina un tratamiento farmacológico y un tratamiento psicoterapéutico. Sin embargo, la administración de fármacos no siempre es necesaria, ésta dependerá de cada caso, teniendo en cuenta el tipo de trastorno y la severidad del mismo. Muchas veces es útil indicar ansiolíticos para bajar el monto de ansiedad y permitir el trabajo psicoterapéutico. Cuando esto ocurre, el tratamiento debe ser indicado por un médico psiquiatra con medicación específica para estas afecciones.  

El tratamiento convencional utilizando solamente ansiolíticos y/o antidepresivos produce un rápido alivio sintomático, pero estadísticamente se ha comprobado que al suspender su administración son altamente frecuentes las recaídas. Esto se evita acompañando la medicación con un tratamiento psicológico de tipo Cognitivo-conductual que deberá prolongarse durante algún tiempo luego de suspendida la misma. Terapia Cognitiva -conductualLa terapia Cognitiva es un procedimiento activo, directivo, estructurado y de tiempo limitado. Se basa en la teoría de que los afectos y la conducta de un individuo están determinadas en gran medida por el modo que tiene dicho individuo de procesar la información (todos los estímulos provenientes tanto del mundo externo como del mundo interno) y dar significado a los hechos. Dicho de otra manera, lo que pensamos acerca del mundo, de los demás y de nosotros mismos, condiciona nuestros estados de ánimo y nuestra conducta.

 Las personas que sufren de este tipo de trastornos decodifican la información que reciben en términos de peligroso – no peligroso. La terapia cognitiva busca flexibilizar y ampliar el abanico de significados posibles. El paciente junto con el terapeuta, a través de las sesiones y de las tareas que realiza en su casa, se entrena en detectar sus pensamientos y en reconocer su estilo propio de atribución de significados, para reemplazar o modificar aquellos que no resultan útiles para una mejor calidad de vida. La terapia Cognitiva se complementa con una terapia Conductual donde, a través de la realización de prácticas, ejercicios y exposiciones, la persona pone a prueba y ejercita los nuevos estilos de pensamiento adquiridos a través del trabajo psicoterapéutico. La combinación de ambas terapias permite a la persona que sufre estos trastornos conocer y cambiar su estilo de pensamiento, lo que lleva a un cambio en el comportamiento, para lograr así, una mejora significativa en la calidad de vida.  

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Claustrofobia

Apirila 18, 2007

Claustrofobia 

Cuando entra en un ascensor, ¿siente palpitaciones y la boca seca? ¿Le da miedo viajar en metro o pasar varias horas en autobús? ¿Evita circular o pasear por los túneles? ¿Sufre ansiedad cuando se encuentra a oscuras en una habitación cerrada? Todas estas situaciones describen lo que se conoce como claustrofobia, un miedo intenso a los lugares cerrados que se caracteriza por diversos síntomas fisiológicos y que requiere la intervención de un especialista para superarlo.

Origen
Quien la padece evita situaciones tan comunes como utilizar un ascensor, atravesar un túnel, viajar en metro, autobús o avión, quedarse encerrado en una habitación pequeña e, incluso, hay quien se niega a soportar pruebas médicas como un TAC, que requiere inmovilidad absoluta durante varios minutos en máquinas de ajustadas dimensiones. «Son capaces de buscar cualquier alternativa para no tener que afrontar su miedo», asevera Juan Romeu, especialista en neurología y psiquiatría del Gabinete Médico Psicológico de Barcelona y perteneciente al Cuerpo Facultativo de la Clínica Quirón.

Es muy probable que una persona que padece episodios de claustrofobia pueda haber experimentado antes una situación traumática que le conduce a evitar escenarios similares. Por ejemplo, es frecuente que se nieguen a utilizar un ascensor quienes se han quedado atrapados en algún momento de su vida en otro sin apenas aire para respirar, más si se cortó el suministro eléctrico. Pero no todas las experiencias desagradables son vividas por cada persona de la misma manera ni dejan la misma huella. Que en un futuro se desarrolle ese temor irracional a repetirla, por tanto, puede depender de otros factores.

Algunos especialistas afirman que la claustrofobia se produce por causas hereditarias, como una especie de trastorno genético que se transmitiría de generación en generación. Una teoría con la que no todos están de acuerdo y que responde, según explica Verónica Guillén, psicóloga del gabinete de Psicología Previ, de Valencia, al hecho de que «algunos padres transmiten a sus hijos mensajes de ansiedad y les trasladan, sin darse cuenta, sus propias fobias».

Son varias las teorías, pero en la práctica la mayoría coincide en afirmar que quien padece de claustrofobia no siempre teme al espacio cerrado en sí, sino que padece el mismo miedo, a veces más, a las posibles consecuencias negativas que pueda provocar. «Es muy frecuente que se tema más sufrir un ataque de ansiedad que quedarse colgado en un ascensor», señala Guillén. Precisamente, es en estos casos cuando el tratamiento puede complicarse porque los miedos se multiplican y las fobias, también. Es como si además de tener miedo a un perro, nos aterrara pensar que nos puede morder y contagiarnos la rabia.

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sexofobia

Martxoa 28, 2007

Podríamos decir que una fobia es un miedo desmesurado a un ataque que no va a venir.Hay fobias específicas (a las alturas, a los espacios abiertos –agorafobia-, a quedarse encerrado –claustrofobia-, a los insectos –insectofobia-, a las alturas como también existen fobias sociales y sexuales. El rasgo esencial de una fobia sexual es el temor persistente e irracional asociado al deseo compulsivo de evitar sensaciones o experiencias sexuales, con la característica que el individuo reconoce este miedo como irracional o excesivo. Estos pacientes fóbicos pueden llegar a evitar por completo el sexo, o su evitación y ansiedad la restringen a determinadas facetas de la sexualidad: a los genitales, a las secreciones y olores genitales, a penetrar o ser penetrada, al orgasmo, a que sean vistos desnudos, al beso profundo, a la masturbación, al embarazo, al sexo oral genital. Hay pacientes que su aversión al sexo los lleva a mantenerse vírgenes durante toda la vida, no se casan y se convierten en individuos con verdaderas fobias sociales. Un rasgo típico es su tendencia hacia la huida (de las parejas, de la relación sexual, de su vocación, de la vagina o el pene, del tratamiento).El fóbico desea y teme al mismo tiempo, se asoma y huye, desea curarse pero teme que eso mismo ocurra, anhela la penetración o el orgasmo pero siente miedo ante lo que pueda pasarle. 

Erotofobia: Miedo al sexo o las preguntas sexuales

Dishabiliofobia: Miedo a desnudarse enfrente de alguien

Medorthofobia: Miedo a un pene erecto

Genofobia: Miedo al sexo

Hedonofobia: Miedo a la sensación de placer

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